Hilvanando ideas. Tania Ortiz

Como si fuera prendan que suelen usarse para andar por la calle o sentarte a comer a la mesa de un restaurante, fueron imaginados los uniformes que visten a las personas que danzan por el salón de Lorea.

La idea era crear una prenda cómoda, funcional y bella, a través de distintas telas, hilos y botones…, hilvanando la idea universal de comodidad con la concepción asumida de qué representa portar un uniforme.

Buscábamos hacer algo diferente, único y elegante. Algo que no sólo vistiera, sino que provocara la sensación de seguridad. Una prenda capaz de dejar al descubierto los rasgos que distinguen a cada sujeto.

El reto fue encontrar un cómplice. Era encontrar a alguien que viera en un simple uniforme la posibilidad de realizar una prenda llena de detalles sutiles.

En el primer encuentro con Tania Ortiz nos cuestionamos colores, formas, texturas…, todo con el fin de llegar a esa vestimenta que reflejara la filosofía del restaurante. Una filosofía donde las reglas no existen y los esquemas se transforman.

Entonces se pensó en cada uno de los actores, en las cosas que lo podrían hacer sentir especiales, únicos, cómodos.

Las ideas de Lorea y Tania comenzaron a mezclarse: comodidad y elegancia ante cualquier decisión. Un tela más delgada, algo más corto, largo por detrás, cierres ocultos, bordados…, y entonces nacieron los diseños.

Se creo un delantal para cocinero que fuera bello y elegante, pero, sobretodo, funcional y práctico. Se eligió una tela fresca, fácil de lavar y planchar. Un upper para los miembros del salón, en un color que armonizara con el escenario principal y tuviera todo lo que un camarero podría necesitar. Un atuendo con bolsas que facilitara tener todo a la mano.

Encontrar algo que no distinguiera sexos, pero que se ajustara a la personalidad de quien lo porta, se logró gracias a la flexibilidad de nuestro cómplice, a su facilidad para aportar ideas adaptables a nuestras necesidades. Tania no sólo mostró tener buen gusto y ser capaz de concebir un outfit. Ella se mimetizó con Lorea y encontró detalles únicos (cierres del color del logo y bolsas ocultas), para vestir a la gente que vive en nuestra casa.

Así, rompimos paradigmas y la idea universal de qué es un uniforme en un restaurante.

¿Quién es ella?

Tania Ortiz 03
Tania Ortiz es propietaria de la marca TANgerine & Co., es ingeniera industrial por profesión y diseñadora por gusto. Ella materializó los uniformes de Lorea.

“Detalle fino. Miguel Ángel García”

Si observas con cuidado las paredes de Lorea, encuentras detalles de madera que fueron escogidos y trabajados a mano; cuando pisas la escalera, sientes una duela resistente; al sentarte en las sillas, descubres el significado de la palabra comodidad; y al mirar a lo alto, una lámpara podrá deslumbrarte.

Miguel Ángel García fue de esas casualidades de la vida. De las que se encuentran cuando le das “me gusta” a algo. A la sombro seguíamos su trabajo. Sabíamos que sería la persona que nos ayudaría a vestir Lorea.

Estábamos seguros de que ese tipo amigable y enamorado, sería capaz de llenar huecos y respetar los espacios.

Similitudes en una forma de trabajar y amor por un oficio, pocas veces resulta sencillo encontrarlas. Miguel Ángel fue la sombra de Lorea. Estuvo en la busque del espacio, en la construcción y en el diseño final.

Su trabajo forma parte del imaginario del comensal. Muchas veces la belleza de sus diseños, se mimetiza con la armonía de los platos que salen de cocina. Él no sólo hizo todo con buen gusto, lo hizo como si se tratase de su propia casa.

Texturas y combinaciones, acabados pulidos y pulcros, sutileza que termina por definirse como elegancia, colores y contrastes, detalles que se vuelven funcionales. Así es todo lo que toca la mano de Miguel Ángel.

Si observas con atención, desde que entras, encontrarás su pasión por la madera y la debilidad que siente por alumbrar. Cuando estés en Lorea, detente a sentir los bordes de la mesa y a observar el color de la misma; siente la silla que fue confeccionada y estudiada para pasar horas cómodamente; voltea a ver los armarios, esos armarios que esconder los detalles más sutiles del restaurante y decoran el ambiente.

¿Quién es él?
Miguel Ángel García es diseñador y trabaja en Nikel Mobiliario. Tiene una gran obsesión por construir cosas de madera y diseñar lámparas.

Tablesware is not dead

Lorea es mucho más que la comida que servimos. Cuidar los pequeños detalles se ha convertido en un ideal que perseguimos. Es por esto que nos emociona mucho encontrar reflejos de este pensamiento en colegas de otras disciplinas.

Roland Lannier, artesano y maestro cuchillero se une a Lorea con este diseño inspirado en la obra del diseñador Francés Noé Duchaufour-Lawrance.

La forma de la hoja busca un corte más agresivo sobre los alimentos que ayuda a utilizar todo su filo en el momento del corte.

El diseño austero del cuchillo, utiliza materiales sencillos (corian& bambú) inspirados en la naturaleza pero con la capacidad de transmitir precisión y belleza.  Para Roland cada detalle se suma a otros para construir experiencias especiales.

Las hojas utilizan la última tecnología de un acero-nitrógeno. Lo cual impulsa a que sea más dura y a su vez sea tratada criogénicamente para mejorar resultados.

La dureza es de HRC 60. La forma particular de su punta reduce el contacto con la placa y por lo tanto aumenta su vida útil.

Tablesware is not dead… Life is too short to be reasonable! Así es como Roland nos introduce cada pieza al agregar un mayor dinamismo a la bistronomía o al fine dining spirit.

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Fotos: Per Anders Jörgensen

“Al final…, todo sucede entre amigos”

No teníamos nada. Sólo el sueño de lograr algo único. Algo que hiciera pensar al espectador, que mostrara nuestra ideología, que dejara ver quién es Oswaldo Oliva y con ello, lo que es Lorea.

Queríamos que se supiera dónde se construye la base de nuestra cocina. Queríamos que la gente lograra asociar nuestro restaurante con el que fue nuestro hogar. Con Mugaritz.

Entonces hicimos un video. No teníamos herramientas, pero si la voluntad de explorar un terreno desconocido. Así comenzó el diálogo. En medio de un espacio en construcción.

Mucho polvo era parte de la decoración, una tabla de madera fue la banca perfecta y una estufa vieja la mesa. Ese fue el escenario. Luego, un par de cervezas y unos cacahuates fueron el lazo de unión entre Oswaldo Oliva y Andoni Luis Aduriz.  El equipo fotográfico de Paul Brauns, el medio para capturar el momento. Y la voz de Arisbeth Araujo, la guía de la conversación.

Así surgió un diálogo que comparte vivencias, hace pensar y regala un cachito de lo que es, y será, nuestro lugar idílico llamado Lorea.

Este video es imperfecto. Esa es su belleza. No pretendimos el mejor audio, ni la mejor imagen, sino que nos escucharan. Eso era nuestro sueño, nuestra meta.

Lo que verán en estos tres cortos, es nuestra forma de construir nuestras ideas.